Origen de Hallowen y del Samaín en Galicia
29 octubre, 2019

En la actualidad, en España, además de celebrar el Día de Todos los Santos, festivo nacional, cada vez son más las fiestas que encontramos la noche del 31 de octubre sobre una famosa celebración pagana, hoy os contamos el origen de Halloween y el Samaín (Samhain) que se sigue celebrando en Galicia.

Origen de Halloween y de Samaín

Halloween tiene su origen en el festival celta Samhain (en inglés se pronuncia como «sow-in»), Significa «fin del verano» y se empezó a celebraba al finalizar la temporada de cosechas en Irlanda para dar comienzo al «año nuevo celta», que coincide con el solsticio de otoño.

Los celtas y su Samhain

Los celtas (denominados así por griegos, y galos por los romanos), fueron un pueblo galo que emigró a Asia Menor y se estableció en la región llamada Galacia. Esta tribu tan conocida tenía el ritual conocido como Samhain. ¿Qué es lo que creían? Pues que durante esa noche los espíritus de los difuntos caminaban entre los vivos, entonces realizaban fiestas y ritos sagrados que incluían la comunicación con los muertos. Era habitual colocar una vela encendida en las ventanas para que los muertos «encontrasen su camino». La tradición de tallar verduras, preferentemente nabos, utilizados como linternas responde a la creencia de que estas esculturas protegían a los humanos de los espíritus de los difuntos que esa noche erraban entre los vivos.  El origen de Halloween nace de esta tradición primordialmente celta, por lo que se celebra en países anglosajones como Irlanda, Canadá, Australia, Inglaterra y Estados Unidos. El uso de la calabaza fue añadida posteriormente a la simbología que rodea la fiesta de Halloween. En el momento que los irlandeses emigraron a Estados Unidos, y descubrieron las calabazas, se dieron cuenta de que era mucho más fácil tallar una calabaza que un nabo. EEUU es el país que tiene mayor difusión mediática y cultural de la fiesta, debido  a la vuelta a la festividad de disfraces y búsqueda de caramelos en el vecindario. Pero el tema de los disfraces no es que sea inventado tampoco, en algunas partes de Irlanda y Escocia, durante el Samahin, los celtas llevaban máscaras e intercambian sus vestimentas para confundir a los espíritus de los muertos. La separación entre la vida y la muerte estaba muuy difusa en esa cultura, entonces pensaban que así impedían a las ánimas invadir sus vidas. Los druidas tenían un papel importante también, ponían en práctica una serie de ritos para hacer pronósticos sobre los temas que interesaban a la población. Recorrían las casas de la zona para pedir comida como ofrenda a los dioses, dando lugar al posterior truco o traco americano de Halloween.

El Samaín en Galicia 

La profunda religiosidad de algunos pueblos gallegos ha dado siempre una gran importancia a la comunicación con los muertos. Las ánimas volvían por un día a sus viejas moradas, para calentarse junto a la chimenea y comer en compañía de sus familiares vivos, alejando así la tristeza definitiva del camposanto. Por eso, una de las tradiciones gallegas durante esta noche era la de no recoger la mesa con el objetivo de que, si las ánimas les visitaban hambrientas, pudieran disfrutar de los alimentos, ni tampoco apagar las chimeneas. Desde la época de los celtas, ya se encendían hogueras y se mostraban calaveras con el fin de espantar a los muertos. Herencia de un pasado ancestral, se prendía una hoguera común con ramas de serbal o de tejo, consideradas antaño sagradas, para después utilizar este fuego en el encendido de todas las lareiras de la comunidad. Durante el Día de Difuntos estaba absolutamente desaconsejado alejarse de la aldea, pues la relación de los vecinos debía hacerse únicamente entre ellos y sus antepasados. Como señalamos antes, el origen de Halloween lo tiene esta fiesta celta y druídica (sacerdotes paganos de los celtas) que se remonta a tiempos oscuros de antes del cristianismo y de la cultura impuesta por pueblos civilizados. En la festividad más antigua del Samaín, las aldeas célticas gallegas empleaban cráneos de los enemigos vencidos en la mañana para iluminarlos y colocarnos en los muros de los castros (de este rito salvaje procede la tradición de los cruceiros) Cuentan las leyendas que en la noche de difuntos, las hadas y los trasgos eran libres de deambular por los caminos y las inmediaciones de la aldea. Algunos ciudadanos valientes se arriesgaban a abrir cuando llamaban a sus puertas: de tratarse de un hada el hogar obtendría suerte y fortuna para el siguiente año, pero si el visitante era un trasgo las maldiciones se sucederían sobre la familia, y todo serían calamidades y desastres sin fin.  Más adelante en Galicia apareció la tradición de la Santa Compaña. La leyenda cuenta que la comitiva de difuntos avanza durante esta noche en completo silencio, portando largos cirios encendidos. Es necesario protegerse contra la maldición que conlleva encontrarse con la Santa Compaña, ya sea haciendo como que no se la ve o subiéndose a un cruceiro hasta que pase de largo. Lo que está claro que lo mejor en este día para los creyentes de todas estas leyendas y rituales es ¡quedarse al calentito en casa! Con vuestro portátil u ordenador viendo una buen serie o peli… Pero con lo que nos gustan las celebraciones son en muchos los lugares que se organizan divertidas fiestas populares, y ahora que sabemos el origen de Halloween y del Samaín, con más ganas ¿no?