Descubre los secretos del Big Data
17 septiembre, 2019

¿Qué es el Big Data? ¿Para qué sirve? ¿Por qué asociamos este término a un futuro post apocalíptico en el que la humanidad es finalmente aplastada por la tecnología? A esta y otras preguntas intentaremos dar respuesta en el artículo de hoy.

¿Qué es el Big Data?

El Big Data hace referencia a un gigantesco conjunto de variables o datos que necesitan de sistemas informáticos para ser organizados e interpretados. El uso sistemático del Big Data está vinculado a la sociedad de la información en la que la conexión a dispositivos informáticos forma parte de casi todas nuestras funciones. Arrojamos a la red tal cantidad de datos diarios, que se requieren potentes sistemas de compartimentación y tabulación para organizarlos. Tanto es así que el Big Data es, ahora mismo, lo más parecido a un gran hermano universal. Cada una de nuestras visitas en Internet, cada una de nuestras compras con tarjeta de crédito, cada una de nuestras multas de tráfico, cada crédito de la universidad… es lanzado en forma de variables a la red. Después, mediante software especializados, el Big Data puede ser escrutado por especialistas para conocer datos sobre nuestros gustos, tendencias de consumo, ingresos y hasta salud.

¿Por qué nos asusta el Big Data?

El párrafo anterior es suficiente para que la idea del Big Data nos ocasione cierto desasosiego. Saberse expuesto es duro, y pensar en aplicaciones poco éticas de toda esta brutal cantidad de información, lo es más todavía. En teoría, existen sistemas de protección que frenan el uso del Big Data para el beneficio privado en detrimento de la población, pero aún existe demasiada opacidad y desinformación al respecto. En definitiva, debemos confiar en que los instrumentos gubernamentales y las instituciones internacionales garanticen nuestra privacidad y nuestra libertad, siendo nuestro deber estar informados sobre el Big Data para poder hacer las demandas pertinentes que eviten la vulneración de nuestros derechos. Vale, ya estamos todos paranoicos y a punto de armarnos de tienda de campaña y jabalina para emprender una vida lejos de las garras del Big Data, y ¿ahora qué? Bueno, pues ahora viene una de arena - la arena era la buena, ¿no? qué expresión tan extraña, ¿verdad? Si nos dan a elegir entre arena y cal, lo más probable es que reaccionemos con la mirada del lobo tibetano-: El procesamiento de macrodatos también tiene aplicaciones positivas reconocidas en muchas materias como la lucha contra el crimen organizado, la salud y el avance tecnológico.  Muchos de los instrumentos digitales que utilizamos a diario y que nos facilitan el día a día no serían posibles sin en tratamiento masivo de datos. Desde todo tipo de aplicaciones (aplicaciones para aprender idiomas, para conocer el estado del tráfico, para escuchar música, …) al propio funcionamiento de la red, son posibles gracias al Big Data. Cada día avanzamos un paso más en facilitar a los usuarios información que mejore la gestión de sus necesidades. Pensemos, por ejemplo, en la información por ubicación, que nos permite conocer, por ejemplo, qué farmacia está abierta en el lugar en que nos encontramos, si el vuelo que esperamos lleva o no retraso o el intercambio de cultura en la red. Otra de las aplicaciones positivas del Big Data que está ampliamente reconocida es la de detectar y combatir la delincuencia organizada. Mediante el análisis de datos en la red ha sido posible detectar y desmontar a grandes mafias de la droga, la trata de personas o las armas cuando, de otra manera, habría sido prácticamente imposible obtener la información necesaria para conseguirlo. En realidad, el  mayor problema que presenta el Big Data es que la legislación va un paso por detrás de los avances tecnológicos. Existen todavía muchos vacíos legales y es cierto que empresas como Facebook se han apresurado para aprovecharlos. Pero también es cierto que este mismo caso en el que se multa a Facebook por el uso indebido de los datos de sus usuarios, sienta un precedente judicial que ayuda a estructurar las leyes de regulación de los grandes bancos de datos. De momento habrá que esperar para poder completar este marco legal y sacar conclusiones. Unas conclusiones en las que también deberemos sopesar las aportaciones positivas del uso del Big Data y no solo la mala praxis de empresas y organizaciones que actúan de forma poco ética o directamente inmoral.